No, hoy no me siento tan
inspirada. Tampoco siento que mi mente sea capaz de analizar alguna situación
de la vida, de la sociedad, del corazón. Hoy simplemente pienso que hay cosas
en la vida que no entiendo; hay un vasto mundo de conocimiento, que cuando me
comparo con él, no soy más que una hormiga (y eso aún se queda grande). Quizá
quiero escribir un cuento, quizá una historia; quizá sólo quiero pensar en este
momento; quizá quiero una conversación o un momento de silencio; quizá no
siempre tengo la creatividad para redactar lo que quiero decir; quizá no
siempre es importante…
Por un momento sólo respiro. Y me
alejo, porque si miro muy de cerca tal vez no mire bien. Por un momento, dejo
todo tirado, cierro los ojos y capturo el momento. No tengo una cámara en mis
manos como para capturarlo en imagen, pero todo mi cuerpo siente lo que está
pasando; y ¿qué está pasando? La vida. Ahora.
No puedo cambiar el pasado,
tampoco puedo controlar el futuro. Sólo tengo ahora, mi presente, hoy. Eso es
todo. ¿Por qué afanarme con mañana? ¿Por qué afanarme por el poco conocimiento
que tengo, y frustrarme por el que no? ¿Por qué no sonreír y disfrutar del
sonido que me rodea?
Se acerca un nuevo inicio, y con
él sus retos, dificultades y alegrías. ¿Miedo? Un poco. No controlo el futuro,
mi mente no siempre está donde debe estar. Una vez más, debo lanzarme a lo
desconocido, a lo incierto. Y es que a veces no conocer el suelo donde voy a
caer me preocupa. Me gustan las sorpresas, pero no siempre estoy lista para
recibirlas. Son más las preguntas que las respuestas, quizá así funcione esto…
la vida. Inicios y finales, muerte y vida.
Lista o no, la vida sigue su
curso, algunas veces de forma muy abrupta tenemos que seguir existiendo, aunque
no estemos seguras de hacerlo bien. La vida sigue su curso, a veces reímos por
estar inmersas en ella. No siempre sabemos hacia dónde va; no siempre sabemos
si será un viaje tranquilo, rápido, turbulento; no siempre sabemos quién nos
acompañará; no siempre sabemos si dolerá…
Sólo tengo hoy. Existen momentos
en mi vida en que la risa es lo único que mi cuerpo puede expresar. Sobre todo,
pasa en momentos cuando estoy embelesada, pero también pasa cuando estoy a
punto de saltar, a punto de dar el paso que, tal vez no cambiará mi vida, pero
si la afectará; es una risa especial, es una risa de la vida.
“Ríes hasta que lloras” dice una
canción; las emociones, siempre tan latentes en mi corazón, me llevan de un
estado a otro en cuestión de minutos, a veces segundos. Pero al igual que los
pensamientos, son la sazón de mi existencia. Quizá este papel no tiene sentido;
quizá no tenga porqué tenerlo; quizá lo que va a pasar mañana sea un simple día
más; quizá alguien morirá; quizá el sol salga como salió hoy; quizá sólo tenga
hoy…
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