El domingo a medio día en un almuerzo, estaba sentada al
lado de una amiga, quien iba acompañada por su esposo y padres. Para recibir el
almuerzo era necesario tener un ticket.
Cuando la señora que repartía los tickets llegó con mi amiga le dijo: ‘para ti son cuatro ¿verdad?’ Mi amiga
asintió; cuando llegó mi turno, me preguntó: ‘Aquí, sólo uno ¿verdad?’ Si, aquí sólo uno.
Hay días en que despierto y recuerdo que no hay nadie,
siento la soledad tanto como siento la compañía de alguien. Camino, vivo,
existo… sola. Para muchos puede escucharse patético, incluso deprimente, quizá
aterrador; para mí, es el espacio donde yo existo, es la forma en que ahora
vivo la vida. Sola.
¿Soledad o desolación? Una de las primeras definiciones para
la palabra desolación es destrucción
total; también encuentra afinidad con palabras como aflicción, angustia, desconsuelo; y una de las que más me
impresiona ausencia de vida en un lugar.
La palabra soledad expresa la carencia de compañía o un lugar desierto. Las dos
palabras denotan ausencia y carencia, pero aunque éstas sean similares, no
significan lo mismo, ni pueden ser aplicadas de la misma manera, aunque sea
común confundirlas. La soledad como estado relacional, es algo que no siempre
podemos escoger. No siempre estamos solas por nuestra propia elección; y
algunas veces podemos estar en soledad, aun estando en compañía o en una
relación. La soledad va más allá de nuestro estado relacional, la soledad es un
estado donde podemos habitar sin miedo al abandono, sin el afán de impulsarnos
a quedarnos en relaciones dañinas o frustrantes, sin temor de que la sociedad o
nuestro contexto nos clasifiquen en determinada casilla. Estar solo es más que
estar carente de compañía, es estar en presencia de uno mismo… y muchas veces en
presencia de nuestro Creador.
¿A qué le tememos? ¿Por qué suena tan aterradora la idea de
estar solas o solos? Muchas veces cuando maestras o madres quieren castigar a
sus hijos o alumnos, lo hacen por medio de la soledad, del aislamiento, pero
¿por qué se enseña que la soledad es mala?
Cuando aprendemos que la soledad no es más estar con
nosotras mismas, descubrimos el placer de esas etapas de la vida, donde no hay alguien
a nuestro lado. Es el momento donde el corazón y la mente se detienen y perciben,
más que su alrededor, su propia vida interior. Es en la soledad, donde podemos
cultivarnos a nosotros mismos, donde podemos hacer lo que más deseamos explorando
el lado creativo de nuestra persona. Es el momento donde respiramos, y sabemos
que todo va estar bien, porque con compañía o sin ella, estamos completas.
Hoy, estoy sola. Hoy, sólo necesito un ticket para almorzar.
Hoy, disfruto la soledad tanto como disfruto la compañía. Hoy, rio del
porvenir, confiando que en Dios estoy completa y que sólo Él satisface y llena
esos vacíos que algunas veces invaden mi mente y mi corazón.
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| Liniers |

gracias por escribir :) y expresar la soledad femenina.
ResponderEliminarUn tema del que no a muchas les gusta hablar, menos en sociedades como la nuestra.
EliminarEs hermoso este artículo... :)
ResponderEliminarGracias.
Eliminar¡Muy bueno! Y creo que la soledad no es mala algunas veces es necesaria. Me gustó mucho. Un abrazo
ResponderEliminarMe encanta!!! gracias Anaely :D
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