(Respuesta -y complemento desde
mi perspectiva- al blog: https://orbitadiversa.wordpress.com/2013/01/28/cosificacion-sexual/)
"En
conjunto, el daño causado por la ampliamente usada cosificación de la mujer en
la cultura popular no es puramente teórico. Más de diez años de estudios
muestran los efectos nocivos para las niñas y mujeres de crecer y vivir en una
sociedad cosificadora."
El contexto
social que nos rodea es hostil y muchas veces aterrador. En los últimos años la
sociedad ha permitido la propagación masiva de la idea de la mujer como un
objeto, los medios de comunicación han ayudado a afirmar dicha idea. Es una
agresión que a cualquier lugar donde una va, sea centro comercial,
supermercado, etc., existen imágenes publicitarias donde exponen a la mujer, su
cuerpo y lo utilizan para "vender más". ¿Acaso no van niños al centro
comercial? ¿Acaso es ese el modelo que queremos que nuestras hijas sigan? ¿El
modelo que queremos que nuestrxs hijxs aprendan?
¿Cómo está
respondiendo la sociedad ante esta ola de violencia simbólica? Pero más aún
¿cómo está respondiendo la iglesia? ¿Cómo, como cristianos, estamos abordando
este tema? Y ¿qué soluciones ofrecemos? ¿Qué dice Dios sobre esto, qué dice la
Biblia?
Tanto hombres
como mujeres participan de esta 'cosificación'. Y aunque no quisiera que mis
hijxs (los que algún día quizá tendré) fueran un día al cine a ver una película
y se toparan con una imagen de estas, sé que lo experimentarán; la sociedad
sigue un rumbo destructivo, donde su principal víctima es el mismo ser humano.
Sin embargo creo que la forma de responder no es vendarme los ojos con un
pañuelo; ni tampoco demandar a cuanta agencia de publicidad promueve una nueva
campaña cosificando a la mujer. No, no puedo actuar así. Existe un dolor ante
lo que está pasando, ¿cómo es posible que la mujer sea vista como un objeto?
¿Cómo es posible que la mujer lo permita y continúe reproduciendo el
mensaje?
En un contexto de
violencia no simbólica, Jesús revalida a las mujeres. Jesús ofrece una
identidad, un valor, una dignidad. ¿Acaso no necesita eso nuestra sociedad?
¿Acaso las mujeres no necesitamos una revalidación verdadera? La sociedad se
está perdiendo en el libertinaje de la vida; las mujeres en la vida, quieren
ser lo que esa sociedad pide: más bellas, más sexuales, y más sometidas... lo
que sea con el fin último de ser 'deseable' ante los hombres y ‘envidiable’
ante otras mujeres, sin importar que en ese proceso estén más expuestas a ser
menos ellas mismas. Es esta misma cultura la que hace que muchas mujeres
se sientan físicamente deficientes.
Pero cuando comprendemos que una
mujer no es una cosa, sino una persona; que tiene un cuerpo y no es un juguete;
que tiene una mente y un corazón; cuando comprendemos que esa imagen, que
muestra sólo una parte del cuerpo, tiene un rostro… entonces vemos la belleza
de verdad. Entonces comprendemos que cuando Dios hizo a los hombres y a las
mujeres los pesó, y el resultado fue equitativo.
“I hate to hear you talk about all women as if they were fine ladies instead of rational creatures. None of us want to be in calm waters all our lives.”Jane Austin.
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